Conozca cómo realizar MIP en cítricos

El Manejo Integrado de Plagas se refiere a un conjunto de estrategias seleccionadas para combatir y reducir los riesgos de plagas y enfermedades en cultivos, disminuyendo al máximo el uso de productos químicos que puedan atentar contra el medio ambiente y contra el producto, en este caso, los cítricos.

Esta clase de cultivos son uno de los frutales más importantes en el mundo, y son cultivados en su mayoría en países subtropicales, ya que no resisten las bajas temperaturas y requieren estar donde exista épocas de lluvias, y en el caso que no sea posible, deben ser regados de manera periódica.

  • El control de plagas y enfermedades en Colombia se realiza desde el momento en que se adquiere el material de propagación, es decir aquel que ha sido seleccionado para la siembra, ya que en Colombia la producción y distribución de cítricos se encuentra reglamentado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), asegurando la calidad del producto desde el primer momento.
  • Seleccionar una zona con buenas características físicas y de suelo óptimas permiten el buen desarrollo del cultivo, teniendo en cuenta temperatura del suelo, humedad, luz solar, precipitación, entre otros factores.
  • Diseñar sistemas de desagüe que permita liberar a la planta de los posibles excesos de agua en épocas de lluvias
  • Llevar a cabo una siembra adecuada, a través de la correcta separación de las plantas, con distancias determinadas gracias a la topografía del cultivo
  • Realizar podas fitosanitarias, es decir, eliminar las partes de la planta afectadas por plagas o enfermedades
  • Realizar podas de formación, es decir, es aquella que se realiza cuando el árbol se encuentra en etapa temprana para crear un árbol fuerte y disminuyendo la probabilidad de realizar poda correctora en un futuro.
  • Evitar al máximo el intercambio de herramientas o canastillas de fruta entre diferentes fincas

El monitoreo requiere de una supervisión y estudio frecuente, entre 8 y 15 días, realizando una caminata de observación donde pueda ser posible la evaluación del 10 % del cultivo, llevando a cabo un revisión de cada una de la partes de la planta, el suelo, y todo su entorno, analizando su raíz, el tallo, ramas secundarias y terciarias, hojas, flores, y frutos, realizando una búsqueda exhaustiva de anomalías como manchas, humedad en el suelo, maleza, deformaciones, presencia de insectos, larvas, y así llevar a cabo un registro detallado de lo encontrado para la definición de los niveles de incidencia y severidad, e intervenir de manera adecuada cada uno de los factores evaluados.

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